CAUSAS DE LA CONDUCTA INFRACTORA DE ADOLESCENTES Y ALTERNATIVAS DE ATENCION. Msc. Marcela Mayorga Argüello
Existen diferentes teorías que han tratado de explicar las causas de la conducta infractora o delictiva de las y los adolescentes, desde diferentes enfoques como el biológico, el psicológico y el social; algunas de estas teorías son: Teorías Biológicas:
Estas teorías establecen que la conducta antisocial o infractora de las y los adolescentes se puede explicar por las anomalías o disfunciones orgánicas, se basan en la creencia de que son algo orgánico o factores internos del individuo, los que concurren en algunas personas y llevan a una predisposición congénita para la comisión de la delincuencia, es decir que es una patología de la persona y que es probablemente heredada de sus antepasados.
Teorías Psicológicas:
Las teorías del aprendizaje explican el comportamiento delictivo como una conducta aprendida, condicionadas por estímulos positivos (obtener lo que se desea) y por estímulos negativos (tener esa conducta es la única manera de llamar la atención de los padres, aunque sea de manera negativa) y también por la existencia de modelos negativos en la familia, la escuela, la comunidad o la sociedad en general.
Teorías Sociológicas:
Este grupo de teorías intentan explicar la delincuencia a través de la deficiente socialización de los individuos, y cómo la familia, la escuela, la comunidad y las amistades favorecen o interfieren este proceso (Hassemer y Muñoz- Conde, 2001).
Otros autores explican que la toma de conciencia de las personas de las desigualdades sociales, da lugar a sentimientos de injusticia y resentimiento y esto puede contribuir al delito en la clase pobre urbana. Por tanto, la sociedad prepara criminales y los culpables son los instrumentos que los ejecutan.
Otra teoría sociológica es la del control o arraigo social propuesta por Hirschi (1960), en la que se explica que la sociedad se esfuerza en presionar a sus miembros con modelos de conformidad, pero las personas que carecen de vínculos sociales están predispuestas a delinquir, en comparación con aquéllas que tienen gran arraigo social. La familia y la escuela son los dos sistemas convencionales de control social.
Por otro lado, la teoría de la tensión o frustración sostiene que las relaciones negativas, los estímulos nocivos y los sucesos vitales estresantes pueden desencadenar furia y frustración hasta llegar al punto del crimen o la delincuencia.
Distingue tres tipos de frustración: 1) como consecuencia de un fallo en el logro de metas se produce una gran tensión, 2) como resultado del rechazo o la eliminación de logros positivos anteriormente alcanzados, 3) producida por la exposición a estímulos negativos (p.e. ser ridiculizado por los compañeros). Por tanto, el comportamiento desviado sería una solución a la frustración que algunas personas utilizan para conseguir sus logros o evitar estímulos nocivos. El origen de la conducta infractora de adolescentes no puede ser explicada por una sola o única de estas teoría, que tratan desde diferentes ángulos dar una explicación a esta situación y por ende dar alternativas de solución según cada enfoque. Por otro lado, las causas podrían explicarse a través de un enfoque ecológico, teniendo como base un modelo biopsicosocial y la interacción del individuo con el ambiente. Según el modelo ecológico del desarrollo de la conducta humana, los seres humanos somos seres complejos y dinámicos, inmersos en un sistema social aún más complejo en el que interactuamos, e influimos y a la vez somos influidos por ese sistema, por lo tanto la conducta humana es el resultado de múltiples factores, tanto internos como externos.
El ser humano, como un sistema en sí, está determinado por 3 dimensiones o aspectos fundamentales, estos son ASPECTOS BIO-PSICO-SOCIALES.
Aspecto biológico o biofísico: Es la estructura del individuo. Son todos los elementos necesarios para el funcionamiento de las personas, son todos los sistemas que comprende nuestro organismo. Esta área puede ser afectada o influida tanto por la genética, como por enfermedades y accidentes.
Los cambios en esta área afectan el comportamiento de las personas, ya que los cambios físicos debido a enfermedades, lesiones, discapacidad, crecimiento físico o deterioro físico, debido a la edad, puede causar alteraciones en las áreas cognitivas, afectivas o conductuales.
El crecimiento o desarrollo físico, como el paso de la niñez a la adolescencia, provocan cambios psicológicos que pueden alterar o cambiar la conducta. En este aspecto entrarían las enfermedades mentales que pueden llevar al individuo a tener una conducta transgresora, aunque esto no es en la mayoría de los casos.
Aquí hay que diferenciar entre los trastornos mentales que puedan desarrollar los y las adolescentes como consecuencia de la privación de libertad y los que son propios del individuo.
Aspecto psicológico, compuesto por un grupo de 4 subsistemas interrelacionados, que son:
Subsistema Cognitivo:
Está compuesto por estados y procesos cognitivos que incluyen la percepción, sensación, memoria, imaginación, juicio, lenguaje, así como la inteligencia y otros aspectos del funcionamiento intelectual como el conocimiento, creencias y opiniones. A través de estos procesos las personas comprendemos y le damos significado al mundo que nos rodea. El significado que le damos a los lugares, objetos, personas, situaciones, a la sociedad y a otras personas y sobre todo el significado de uno mismo, son complejos y es el resultado de las interacciones con otros.
Es importante tomar en cuenta al trabajar con adolescentes de los que se presume que han infringido la ley, el significado que tiene para ellos el delito del que se le acusa, esto en función del tratamiento que se va a brindarle.
Subsistema Motivacional-afectivo:
Este incluye los estados y procesos usualmente relacionados con la vida emocional interna de cada persona, sus motivos, necesidades, deseos, sentimientos, emociones, e intereses. Este subsistema también incluye las crisis que las personas puedan experimentar a lo largo de la vida y la manera consciente o inconsciente en la que superan o se adaptan a estas crisis.
Aquí es fundamental conocer como el o la adolescente aprendió a expresar estas emociones, sentimientos, deseos o necesidades, si los reprime o los externa a las personas que le rodean.
Subsistema Conductual: Los estados o procesos en este subsistema están relacionados con las maneras en que las personas se expresan en la acción, como actuamos, esto puede ser de manera positiva o negativa. La conducta incluye, además de lo que hacemos, lo que decimos. Nuestros manerismos, hábitos y habilidades interpersonales son parte de la conducta, así como la manera en que comunicamos nuestras actitudes, opiniones y creencias.
Subsistema Espiritual: Comúnmente, lo espiritual está ligado a la creencia de que un ser superior influye en la conducta humana, este puede ser Dios, ángeles, espíritus, un gran poder o una fuerza mayor. También se puede definir espiritualidad como el resultado de la salud mental, tiene que ver con el sentido que le damos a nuestra vida, con la satisfacción con nuestra vida, un sentido de paz con uno mismo y con el mundo, sentido de unidad con Dios o con la naturaleza.
También es necesario preguntarse si conocemos cual es el sentido que le dan los y las adolescentes a sus propias vidas.
Aspecto Social: Según el enfoque ecológico, la sociedad está formada por diferentes sistemas dinámicos y en constante cambio, en los que interactuamos y ante los que reaccionamos de diferentes maneras. El ser humano es o debe ser el foco o parte central de este sistema.
Los diferentes sistemas que componen el sistema social son:
Microsistema: Individuo y sus diferentes dimensiones biofísico y psicológico. Este a su vez está rodeado del mesosistema: incluye a aquellas personas, grupos y organizaciones con los que el individuo interactúa directamente como la familia de origen, familia de procreación, familia extendida, amigos, escuela, trabajo, iglesia, grupos de afinidad, etc. El siguiente sistema es el exosistema, incluye las organizaciones con las cuales las personas no necesariamente tienen contacto directo pero que influyen en su bienestar como las diferentes instituciones públicas y privadas. Finalmente el Macrosistema, refleja el contexto cultural en el que se desenvuelven las personas, los valores, tradiciones, y estructuras o jerarquías inherentes a las instituciones que rodean al individuo.
¿Cómo es esta dimensión social en la vida de los adolescentes infractores? ¿Cómo son sus familias, la escuela (si asiste a ella), la comunidad y la sociedad en general?
Tomando como base este origen multicausal, las respuestas también deben ser múltiples y en diferentes niveles.
En primer lugar, lo ideal sería implementar acciones de prevención primaria, para evitar que niñas y niños lleguen a desarrollar una conducta transgresora, reduciendo los factores de riesgo, aumentando o fortaleciendo los factores protectores e iniciando desde la edad preescolar.
Los factores protectores incluirían a la familia, la escuela, la comunidad, el desarrollo de habilidades sociales como la comunicación asertiva, la resolución pacífica de conflictos entre otros.
La prevención secundaria se da cuando empieza a aparecer la conducta inapropiada en las niñas, niños o adolescentes, no necesariamente se ha cometido infracciones a la ley pero si empiezan a tener una conducta de riesgo como fumar, tomar licor, uso de drogas, agresividad o violencia para resolver conflictos, daño a la propiedad, escapar de clases, etc.
La prevención terciaria cuando ya se ha cometido una infracción penal y dependiendo de la gravedad de esta la intervención puede ser punitiva, pero en un ambiente apropiado para adolescentes), terapéutica (terapia conductual, cognitiva, a nivel individual, grupal, familiar, desintoxicación) y rehabilitar, desarrollando habilidades sociales, competencias para la vida, entrenamiento técnico vocacional, desarrollo de un proyecto de vida.
Sin embargo, todas estas acciones serían en vano si no se trabaja con las familias de las y los adolescentes, su grupo de pares y la comunidad en la que están inmersos. Así mismo es indispensable aunar esfuerzos entre todos los actores involucrados de la sociedad civil y el estado, ya que los esfuerzos aislados no dan resultados.
Hablando específicamente de los ofensores o agresores sexuales, es necesario trabajar a nivel individual posibles abusos sexuales sufridos en la infancia. Trabajar con los adolescentes varones en general nuevos modelos de masculinidad ya que muchas de sus conductas responden al modelo masculino tradicional en el que se espera que los hombres se comporten de manera agresiva y violenta.
Finalmente, para mejorar el trabajo de seguimiento y atención a las y los adolescentes se recomienda:
• Seguir incluyendo de manera activa y comprometida a la familia o persona significativa, en el plan de atención de adolescente.
• Trabajar de forma individual con cada adolescente en atención un proyecto de vida con metas alcanzables.
• Identificar fortalezas y oportunidades del adolescente, su familia, amigos y comunidad para potenciarlas.
• Seguir construyendo alianzas.
Bibliografía:
Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace. No 75 año 2005. Artículo: Teorías Explicativas y Modelos Preventivos de la Conducta Antisocial en Adolescentes. E. Navas Collado, J. J. Muñoz García
Longres, J. La Conducta Humana en el Medio Social. (2000) 3ra Edición, Illinois, USA.
Departamento de Salud y Servicios Humanos. Prácticas Óptimas para la Prevención de la Violencia Juvenil. Libro de Referencia para la Acción Comunitaria. (2001). Atlanta, USA.
 |